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Brillante y uniforme, con una excelente cobertura de grasa y lonchas de color rojo intenso moteadas de tirosina, reflejo de una curación excelente. En boca resulta jugoso y muy agradable, tierno y a la vez firme, conservando su estructura al masticar. Sus aromas son potentes, francos y persistentes, con un fondo sincero de frutos secos frescos. De sabor fino, personal y elegante, impregna desde el paso en boca, con una salinidad muy equilibrada y notas dulces ligeras que matizan el amargor característico.
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Presenta un veteado fino y bien repartido, con grasa infiltrada de color marfil a rosado, brillante, y lonchas rojo-púrpura moteadas de tirosina. Su entrada es untuosa por la grasa fundente, con una textura tierna y a la vez firme, sin sequedad ni fibrosidad. En nariz ofrece un aroma a curado equilibrado, con marcadas notas dulces de frutos secos —avellana, bellota— y fondo de dehesa y roble, de fragancia delicada y salinidad apenas perceptible. En boca, un matiz salino fino contrarrestado con dulzor y un retrogusto largo, dulce y nítido, sin aristas amargas ni metálicas.
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Luce una cobertura atractiva por el color del adobo natural y, al corte, lonchas sonrosadas alternadas con vetas de grasa asimétrica, la combinación propia del ibérico de bellota criado en la dehesa. Su textura es firme y compacta, sensible a la presión y muy grata por la alternancia entre el magro y las finas vetas de grasa fundida. El aroma crece desde la nariz hasta el paso en boca y permanece nítido en el posgusto, con notas de adobo, carne y ahumado de leña de encina bien integradas. De sabor limpio y nítido, a ibérico y adobo natural, se mantiene lineal desde la entrada y ofrece un largo posgusto.
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Atractivo por su color vivo y por el embuchado manual en tripa 100% natural, es frágil al corte por la calidad del picado y la elaboración casera, con el rojo brillante entremezclado con la grasa blanca y rosada distribuida al modo tradicional. Su textura es amplia y grata, con un relieve placentero y volumen. En nariz resulta sutil y elegante, incisivo y firme, con un conjunto equilibrado de aromas a carne, especias y ahumados, netos y francos. De sabor contundente y suave a la vez, con un perfecto equilibrio entre dulce y salado y un fondo picante delicado que persiste de forma tenue sin anular el paladar.
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Tradicional, cuidado y exquisito, debe su coloración y brillo a la tripa natural, a la carne de las mejores piezas y a las especias naturales, siendo cada pieza una obra de artesanía distinta. Su textura es jugosa y de buena consistencia, firme y melosa, tan característica por el magro y la grasa muy fundida de las piezas nobles con las que se elabora. El aroma es intenso y franco, y se mantiene hasta el final del posgusto, con la carne ibérica de calidad y las especias 100% naturales bien presentes. De sabor sincero y sabroso, ofrece un equilibrio singular entre magro, grasa, pimienta negra y demás especias, puro y con carácter, persistente y fino, sin rastro de la dureza de los compuestos industriales.
«Desde 1917 Arturo Sánchez ha elevado a la categoría de arte la elaboración del ibérico puro, forjando un linaje sin igual mediante su distintiva doble montanera y su tradición de ahumado y curación en Guijuelo. Un tesoro culinario.»
Maestría Cinco piezas de una historia compartida
Sin lactosa
de bellota
Certificado